TRAGEDIAS COTIDIANAS QUE PUEDEN EVITARSE.(http://www.luchemos.org.ar)
Argentina ostenta uno de los índices más altos de mortalidad por accidentes de tránsito.
19 personas mueren por día; hay 6.672 víctimas fatales por año (2003) y unos 120 mil heridos de distinto grado y miles de discapacitados. Las pérdidas económicas del tránsito caótico y accidentes de tránsito superan los U$S 10.000 millones anuales.
Pero no se trata de números, sino de vidas humanas. De hombres, mujeres, jóvenes y niños, que vieron truncadas sus vidas a causa de un accidente de tránsito.
Son proyectos, sueños, ilusiones y esperanzas muertas. Familias destrozadas. Luchar para transformar esta realidad es el objetivo de Luchemos por la Vida.
Es como si un avión de pasajeros cayera todas las semanas muriendo unas 130 personas cada vez. Y si así ocurriera, seguramente, no estaríamos tan tranquilos. Las autoridades tomarían graves y urgentísimas medidas de seguridad.
No sucede lo mismo con los accidentes de tránsito. Tal vez, porque las muertes se producen de a una, de a dos, o de a tres. Los muertos en accidentes de tránsito no nos "llegan" tanto. Se los considera lejanos, creyendo que son cosas que les ocurren "a otros". Difícilmente se cree que cualquiera puede sufrir uno en el momento menos pensado. Nadie al subir a un automóvil experimenta el miedo que muchas veces se siente al despegar dentro de un avión.
Sin embargo, los accidentes de tránsito en la Argentina, son la primera causa de muerte en menores de 35 años, y la tercera sobre la totalidad de los argentinos.
Las cifras de muertos son elevadísimas, comparadas con las de otros países (ver cuadro), llegando a tener 8 o 10 veces más víctimas fatales que en la mayoría de los países desarrollados, en relación al número de vehículos circulantes.
Al momento de los hechos, se dan muchas explicaciones (algunas reales, otras no tanto) pero que suelen poner siempre el acento -la culpa- del accidente en "los otros". Rara vez se analiza la conducta en el tránsito en primera persona.
Hablando de causas... no corra
¿Cuántos choferes frustrados de Fórmula 1 habrá entre las calles y rutas de la Argentina?. A juzgar por los comportamientos, muchos. Pero no se trata de grandes motores preparados para tal ocasión, sino de autos, camiones, colectivos y camionetas que circulan junto a iguales, por calles y rutas, con y sin baches, y no por pistas profesionales.
En efecto, la velocidad es una de las causas principales de muerte por accidentes de tránsito. Muchos argentinos consideran que no van rápido a 120 Km/h, cuando a más de 90 Km/h un vehículo es cada vez menos gobernable, aumentando así el peligro de muerte de sus ocupantes. Tal vez, muchos estarían vivos de haberse percatado antes de este detalle. A mayor velocidad, mayor es la distancia que se necesita para detener el vehículo; más graves serán las consecuencias ante cualquier falla mecánica., el reventón de un neumático, una mala maniobra del conductor o cualquier imprevisto que se presente en el camino.
La noche, la lluvia y la niebla son causas fundamentales para que deba disminuirse, aún más, la velocidad. Muchos apurados, nunca llegaron a destino.
Muchos brindan por su muerte
Otra causa fundamental de mortalidad en accidentes de tránsito es atribuible a las bebidas alcohólicas. Los impedidos para manejar no sólo son los "borrachos": un sólo vaso de vino, cerveza o whisky, limita la capacidad de conducción, ya que produce una alteración de los reflejos para conducir.
Bastaría con recordar la parada de Dolores, en la ruta 2, camino a Mar del Plata. Cuántos almuerzan en forma abundante y beben alcohol para después retomar el camino.
Las bebidas alcohólicas hacen que las respuestas y las maniobras, ante cualquier eventualidad de la ruta, o la calle, sean torpes y lentas. Embota los sentidos disminuyendo la capacidad de atención normal; genera una falsa sensación de seguridad que predispone a excesos de velocidad y a todo tipo de violaciones a las normas de seguridad en el tránsito. Y es falso suponer que el café o cualquier otro estimulante, anulan sus efectos nocivos. Por lo menos en 1 de cada dos muertos en accidentes de tránsito en el mundo, está presente el alcohol.
Mejor conducir de día
Es ya un clásico -sobre todo en tiempo de vacaciones- conducir de noche. Las causas invocadas son múltiples: para llegar de día y aprovecharlo, porque de noche hay menos tránsito, porque no hace tanto calor. Cuando en realidad, al viajar de noche, se triplica el riesgo de muerte.
El sueño es inevitable y, en el mejor de los casos, disminuye grandemente los reflejos y la capacidad de reacción. El ritmo biológico normal de cada persona, hace que ésta esté acostumbrada a dormir de noche. El conductor ideal, capacitado para conducir de noche con menos riesgo de quedarse dormido o dormitar, sería aquél que normalmente durmiera de día y condujera de noche. Se agrava mucho más si no hubo descanso, o si se trabajó durante todo el día. Pero peor aún si la persona cenó abundantemente y bebió alcohol.
Y, además, lo lógico: la monotonía del paisaje, la menor visibilidad, sólo en blanco y negro; la posibilidad de encontrar en la ruta un animal que se cruza, autos sin luces reglamentarias, y los encandilamientos. Mejor, conducir de día.
Ajústese a la vida
La seguridad pasiva es tan importante como el respeto a las normas de tránsito. Y el mejor seguro de vida dentro del vehículo es el Cinturón de Seguridad, que impide ser lanzados contra el parabrisas, o fuera del vehículo hacia una muerte segura, en caso de accidente. Con lo que su uso generalizado, disminuiría en un 60 por ciento aproximadamente la muerte de los ocupantes de los vehículos accidentados. Inclusive en la ciudad, a poca velocidad, evita la muerte o lesiones graves.
Dele la espalda a sus hijos
Qué difícil es mantener quietos a los más pequeños de la familia, dentro del auto, sobre todo en los viajes largos. Sin embargo, es un acto de amor la observancia de ciertas normas: no es mala educación darles la espalda dentro del automóvil. Al contrario, se les estará resguardando la vida. Muchos chicos mueren en accidentes de tránsito, cerca de sus casas, en brazos de quienes más los quieren. Por eso, la mejor manera de demostrarles amor es no llevarlos en los asientos delanteros, ni en los brazos del acompañante, y mucho menos en los del conductor. Los niños siempre deben ir en los asientos traseros, ajustados con el cinturón de seguridad y en sus sillas especiales si son pequeños.
Habrá que evitar, además, llevar objetos o juguetes pesados o punzantes que puedan dañar a cualquiera de los ocupantes en caso de accidente.
Peligro en dos ruedas
Luces, elementos reflectantes, casco protector. Tres elementos importantes que no deben faltar al subirse a una bicicleta. Los dos primeros hacen que de noche los ciclistas sean vistos en la ruta o calle; la ausencia de los mismos, puede ser causa de muerte. Muchos de ellos circulan por las calles de contramano con la excusa de que ellos ven mejor a los autos, sin tener en cuenta la dificultad de verlos a ellos, y así más de uno terminó arrollado por un vehículo. En los países desarrollados existen sendas para ciclistas. Sería auspicioso que en la Argentina también las hubiera.
La utilización del casco protector para ciclistas y motociclistas, tal vez, evitaría más de la mitad de las muertes.
Motociclistas y ciclomotoristas constituyen otro espectro de riesgo en las calles y rutas.
El Exceso de velocidad, la falta de uso del casco protector (la mayoría de las veces se los lleva colgando del brazo), la falta de respeto a las señales de tránsito (semáforos, contramano) y las "proezas" que demuestran sus conductores (wheellies, zig zag entre los vehículos) son la sumatoria de una lista de muertes y accidentes sobre 2 ruedas. Y no hay que olvidarse que afecta, principalmente, a adolescentes y jóvenes.
Apunten al peatón
Los peatones son la víctima codiciada por colectiveros y taxistas ansiosos. No se les otorga prioridad de paso ni en esquinas ni sendas peatonales. Y ellos mismos, son la causa de su propia muerte al no respetar las reglas básicas de tránsito, como por ejemplo, cruzar por las esquinas con la señal del semáforo a favor. Se trata de respetar y hacer respetar los propios derechos, sin olvidar que todos, en algún momento, se convierten en peatones. Inclusive los colectiveros y taxistas. Por eso, aún en las esquinas y sendas sin semáforos, los peatones tiene prioridad de paso.
Trabajar para transformar
Es cierto que el estado y las autoridades tienen en todas estas muertes, gran responsabilidad: Que muchas rutas y calles no están en buen estado, ni bien señalizadas. Tenemos vigente una nueva ley de tránsito y seguridad vial, ley 24.449, pero su vigencia es en gran parte teórica, y debe tener vigencia real en calles y rutas. Los controles son escasos y poco efectivos. La mayoría de la población no conoce ni los test de alcoholemia, ni controles de velocidad o uso de Cinturones de Seguridad o Cascos.
También es cierto que el otorgamiento de las licencias para conducir no se hace con responsabilidad, ni con la suficiente preparación. Que todavía no funcionan los controles generalizados sobre el estado de seguridad de los vehículos. Y que no se brinda Educación Vial en las escuelas argentinas (salvo el esfuerzo, entre otros, que realiza Luchemos por la Vida, a través del Programa Nacional de Educación Vial, Equipos Móviles de Educación Vial.)
Luchemos por la Vida brega por cambiar estas realidades. Cada uno, a diario, sale (y entra) en la selva del tránsito, como muchos que hoy no están, o quedaron discapacitados, o padecen muchos sufrimientos. La realidad, podía haber sido diferente, simplemente, abrochándose el cinturón de seguridad, haber sacado el pie del acelerador a tiempo, no haber bebido alcohol antes de manejar, haberse puesto un casco protector a algún elemento reflectante, o haber cruzado la calle por la senda peatonal.
El tránsito es un sistema que hacemos entre todos, en el que interdependemos unos de otros.
La vida es única e irrepetible. Más allá de la responsabilidad de "los otros", cada uno puede salvar una vida. ¡Tal vez la propia!
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© Copyright 2004. Luchemos por la Vida - Asociación Civil
sábado, 26 de diciembre de 2009
martes, 22 de diciembre de 2009
"De la violencia escolar a la violencia “en” las escuelas"
Texto publicado por FERNANDO OSORIO (*) en http://www.escuelayviolencia.com.ar
La noción de violencia escolar es una construcción social. Es un concepto construido desde el imaginario colectivo e impuesto por la opinión pública a partir, claro está, de una realidad cotidiana violenta. Y esta construcción social es solidaria con la responsabilidad que les cabe a las comunidades, que son las que construyen este tipo de nociones. El fenómeno de la violencia escolar se implanta como un discurso que permite construir una imagen sobre la realidad social. Esta imagen hace las veces de una envoltura formal de la problemática. Y entonces, esta realidad así planteada, paradójicamente, pacifica. ¿Por qué? Porque el “fenómeno” de la violencia escolar aparece, entonces, delimitado y ajustado a una idea más inteligible, más aprehensible. De este modo se puede ejercer vigilancia y control social sobre ella, con el objetivo de dominar lo que se presenta como caos y descontrol.
Proponemos redefinir la noción de violencia escolar entendiéndola como violencia social que irrumpe en las escuelas y no como una entidad o una categoría sociológica más.
Pensar e investigar cómo se construye socialmente la noción de violencia escolar es un objetivo principal, tanto para el Congreso que estamos organizando junto a noveduc y a la Facultad de Derecho (UBA), como para los proyectos de docencia e investigación que impulsamos desde Estudios para la infancia. Proponemos un análisis desde la sociología del conocimiento en torno del concepto de imaginario social y desde el psicoanálisis acerca de la constitución subjetiva del hombre. Y, también, tomar conceptos del Derecho para poder dilucidar las normativas que regulan la vida y las acciones de los más jóvenes en nuestro país, para llegar así a una idea más certera: violencia “en” las escuelas.
Es necesario comprender, primero, el origen y la conformación subjetiva del ser humano para hacer más perceptible cómo construye hostilidad y agresión hacia el entorno y hacia los otros semejantes. También, con la ayuda del psicoanálisis, dilucidar qué valor tiene la conformación del control de los impulsos y el nacimiento de dos estructuras fundamentales para la subsistencia pacífica del hombre: la conciencia moral y el sentimiento de culpabilidad freudianos. Y, luego, al delimitar el imaginario social que se tiene sobre la ley y la justicia, a fin de determinar los valores legales y normas formales e informales que se da, a sí misma, una sociedad en un momento puntual.
¿Y por qué es importante hacer estas localizaciones? Porque las sociedades tienen baja tolerancia frente a lo que no encaja exactamente en los modelos e ideales comunitarios. Y su única respuesta, en el caso de los hechos de violencia en las escuelas, es la criminalización de los jóvenes, el castigo, la represión policial y la judicialización de las acciones.
La incorrectamente llamada violencia escolar es sólo un momento de la violencia social y puede, manejada adecuadamente, ser un analizador institucional, -no sólo del sistema educativo sino de la sociedad toda.
La violencia social que asalta el orden escolar ha atravesado todas las épocas, los géneros, las edades, las clases y las jerarquías. Y la encontraremos en todos los procesos que dieron origen a las organizaciones educativas de nuestro país. Para poder percibir cómo ha sido esta evolución es importante analizar, como un ejemplo, los aspectos subjetivos de algunos paradigmas de la historia argentina que nos acercarán al conocimiento de cierta ideología violenta ejercida sobre los niños que utilizaremos como modelo para pensar la infancia. Análisis que puede proyectarse sobre la historia de cualquier país.
En el libro “Violencia en las escuelas”, ese recorrido lo iniciamos a partir de la creación de la Casa de Niños Expósitos, a fines del siglo XVIII, que acogió a los primeros niños abandonados en las callejuelas del incipiente Virreinato del Río de la Plata. Luego se hace un alto en lo que fue el primer saqueo de niños de nuestra historia durante la Campaña de la Conquista del Desierto, que despojó a miles de familias indígenas de sus hijos. También se analizan allí las falsedades y traiciones que dieron origen a las primeras legislaciones sobre la minoridad, perpetradas en la siniestra Ley de Patronato de la Infancia, en los inicios del siglo XX. Luego, debemos destacar cómo ciertos intereses espurios acompañaron las primeras leyes sobre adopción, en la Argentina; que definirían el destino de cientos de niños institucionalizados a partir del abandono parental. Y, como resulta imprescindible, se deben revisar las consecuencias que nos deparó la última dictadura militar (1976-1983). Época en que la niñez se convirtió en un botín de guerra.
Todo este primer recorrido permite comprender que este presente no se construyó en la última década del siglo XX, época en la que se manifiestan más claramente la violencia, el consumo masivo de estupefacientes, y la portación ilegal de armamento dentro de las escuelas, sino que se fue gestando a lo largo de la historia social del país. Nuestro presente es la consecuencia inapelable de nuestro pasado.
En estos tiempos de globalización cultural, la violencia social se ha transformado en un problema jurídico-penal, pero de carácter eminentemente sociopolítico y económico. Y la sociedad llama a ejercer control (y vigilancia) sobre la “anormalidad” de los grupos y de los sujetos que provocan hechos de violencia. Frente a este llamado de la sociedad, no se puede pretender que toda la problemática de la violencia en las escuelas tenga el mismo encuadre ni explicación. Ni se puede contemplar ni prevenir todo. Porque este ideal puede hacernos caer en el terrorismo institucional del panoptismo.
Dado que la violencia en las escuelas es tomada por diferentes discursos: ético-jurídico, médico-psicológico, pedagógico-moral, entre otros, proponemos analizar las diferencias entre lo que se denomina tradicionalmente indisciplina y los hechos de violencia social que irrumpen en las escuelas, así como de los hechos aberrantes individuales o grupales, producidos por enfermedad mental, dentro de las escuelas.
También hay que considerar la declinación del orden democrático en las organizaciones educativas, tratando de rescatar, desde el punto de vista filosófico, el valor del concepto de “experiencia” como modo de supervivencia institucional.
¿Por qué “la experiencia” de asistir a la escuela es un valor que hay que rescatar? Porque esa “experiencia” es lo que va a fundar la posibilidad de que los jóvenes participen del proceso escolar. La “experiencia” quiere decir que cuando los niños y jóvenes van a las escuelas deben sentir que ese lugar les pertenece, que ellos participan y que registran que su presencia y su palabra tienen valor, tanto como para modificar esa realidad. No es posible que ellos queden fuera del proceso educativo y perciban que nada de lo que dicen puede llegar a modificar lo que ocurre en las aulas. Para esto deben considerarse propuestas concretas de trabajo en el aula, tales como la conformación de los Consejos de Aula y los Nuevos Acuerdos de Convivencia Grupal. Estrategias que, pensamos, deberán implementarse desde el nivel inicial.
Ante la magnitud que está tomando la violencia social proyectada dentro del ámbito escolar, es necesario proponer una serie de políticas y estrategias de reducción de daños como herramientas concretas para los docentes y los profesionales de la educación.
Las políticas y estrategias de reducción de daños son procedimientos y recursos que, al implementarse, tienden a reducir el daño que provoca la violencia social que irrumpe en la escuela. La reducción de la violencia, y de los daños que ella provoca, implica reforzar las escuelas como ámbito de pertenencia de los jóvenes -no el sistema educativo, porque esa será una tarea de la que se tendrá que ocupar el Estado-. Esto nos permite fijar nuestra posición frente a las propuestas de mediación escolar, las que, en su mayoría, no han podido resolver, hasta el momento, la temática de la violencia en las escuelas.
En resumen, es esta una invitación que planteamos, no sólo a los docentes, sino a todo aquel que esté involucrado en la educación y en el porvenir de los niños. En definitiva, es una invitación a reconquistar la experiencia democrática para los chicos y los jóvenes. Y para eso hay un trabajo por hacer. El 1er. Congreso sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas que, bajo el lema “La decadencia de la autoridad”, estamos impulsando para octubre de este año, se propone como un espacio de pensamiento y trabajo en relación a lo expuesto hasta aquí.
Cabe recordar que la Convención Internacional sobre los derechos del Niño es un instrumento que, en nuestro país, tiene rango constitucional desde 1994. Está ahí. Sólo hace falta que nos la apropiemos y que finalmente le demos fundamento y contenido a la letra de estas nuevas leyes, intentando, así, comprometer a una juventud responsable y con palabra propia.
(*) Psicólogo. Director de Estudios para la infancia y Presidente del Comité Organizador del 1er. Congreso sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas: “La decadencia de la autoridad” que se desarrollará del 8 al 10 de octubre de 2009 en la Facultad de Derecho, UBA. Más información en www.escuelayviolencia.com.ar
La noción de violencia escolar es una construcción social. Es un concepto construido desde el imaginario colectivo e impuesto por la opinión pública a partir, claro está, de una realidad cotidiana violenta. Y esta construcción social es solidaria con la responsabilidad que les cabe a las comunidades, que son las que construyen este tipo de nociones. El fenómeno de la violencia escolar se implanta como un discurso que permite construir una imagen sobre la realidad social. Esta imagen hace las veces de una envoltura formal de la problemática. Y entonces, esta realidad así planteada, paradójicamente, pacifica. ¿Por qué? Porque el “fenómeno” de la violencia escolar aparece, entonces, delimitado y ajustado a una idea más inteligible, más aprehensible. De este modo se puede ejercer vigilancia y control social sobre ella, con el objetivo de dominar lo que se presenta como caos y descontrol.
Proponemos redefinir la noción de violencia escolar entendiéndola como violencia social que irrumpe en las escuelas y no como una entidad o una categoría sociológica más.
Pensar e investigar cómo se construye socialmente la noción de violencia escolar es un objetivo principal, tanto para el Congreso que estamos organizando junto a noveduc y a la Facultad de Derecho (UBA), como para los proyectos de docencia e investigación que impulsamos desde Estudios para la infancia. Proponemos un análisis desde la sociología del conocimiento en torno del concepto de imaginario social y desde el psicoanálisis acerca de la constitución subjetiva del hombre. Y, también, tomar conceptos del Derecho para poder dilucidar las normativas que regulan la vida y las acciones de los más jóvenes en nuestro país, para llegar así a una idea más certera: violencia “en” las escuelas.
Es necesario comprender, primero, el origen y la conformación subjetiva del ser humano para hacer más perceptible cómo construye hostilidad y agresión hacia el entorno y hacia los otros semejantes. También, con la ayuda del psicoanálisis, dilucidar qué valor tiene la conformación del control de los impulsos y el nacimiento de dos estructuras fundamentales para la subsistencia pacífica del hombre: la conciencia moral y el sentimiento de culpabilidad freudianos. Y, luego, al delimitar el imaginario social que se tiene sobre la ley y la justicia, a fin de determinar los valores legales y normas formales e informales que se da, a sí misma, una sociedad en un momento puntual.
¿Y por qué es importante hacer estas localizaciones? Porque las sociedades tienen baja tolerancia frente a lo que no encaja exactamente en los modelos e ideales comunitarios. Y su única respuesta, en el caso de los hechos de violencia en las escuelas, es la criminalización de los jóvenes, el castigo, la represión policial y la judicialización de las acciones.
La incorrectamente llamada violencia escolar es sólo un momento de la violencia social y puede, manejada adecuadamente, ser un analizador institucional, -no sólo del sistema educativo sino de la sociedad toda.
La violencia social que asalta el orden escolar ha atravesado todas las épocas, los géneros, las edades, las clases y las jerarquías. Y la encontraremos en todos los procesos que dieron origen a las organizaciones educativas de nuestro país. Para poder percibir cómo ha sido esta evolución es importante analizar, como un ejemplo, los aspectos subjetivos de algunos paradigmas de la historia argentina que nos acercarán al conocimiento de cierta ideología violenta ejercida sobre los niños que utilizaremos como modelo para pensar la infancia. Análisis que puede proyectarse sobre la historia de cualquier país.
En el libro “Violencia en las escuelas”, ese recorrido lo iniciamos a partir de la creación de la Casa de Niños Expósitos, a fines del siglo XVIII, que acogió a los primeros niños abandonados en las callejuelas del incipiente Virreinato del Río de la Plata. Luego se hace un alto en lo que fue el primer saqueo de niños de nuestra historia durante la Campaña de la Conquista del Desierto, que despojó a miles de familias indígenas de sus hijos. También se analizan allí las falsedades y traiciones que dieron origen a las primeras legislaciones sobre la minoridad, perpetradas en la siniestra Ley de Patronato de la Infancia, en los inicios del siglo XX. Luego, debemos destacar cómo ciertos intereses espurios acompañaron las primeras leyes sobre adopción, en la Argentina; que definirían el destino de cientos de niños institucionalizados a partir del abandono parental. Y, como resulta imprescindible, se deben revisar las consecuencias que nos deparó la última dictadura militar (1976-1983). Época en que la niñez se convirtió en un botín de guerra.
Todo este primer recorrido permite comprender que este presente no se construyó en la última década del siglo XX, época en la que se manifiestan más claramente la violencia, el consumo masivo de estupefacientes, y la portación ilegal de armamento dentro de las escuelas, sino que se fue gestando a lo largo de la historia social del país. Nuestro presente es la consecuencia inapelable de nuestro pasado.
En estos tiempos de globalización cultural, la violencia social se ha transformado en un problema jurídico-penal, pero de carácter eminentemente sociopolítico y económico. Y la sociedad llama a ejercer control (y vigilancia) sobre la “anormalidad” de los grupos y de los sujetos que provocan hechos de violencia. Frente a este llamado de la sociedad, no se puede pretender que toda la problemática de la violencia en las escuelas tenga el mismo encuadre ni explicación. Ni se puede contemplar ni prevenir todo. Porque este ideal puede hacernos caer en el terrorismo institucional del panoptismo.
Dado que la violencia en las escuelas es tomada por diferentes discursos: ético-jurídico, médico-psicológico, pedagógico-moral, entre otros, proponemos analizar las diferencias entre lo que se denomina tradicionalmente indisciplina y los hechos de violencia social que irrumpen en las escuelas, así como de los hechos aberrantes individuales o grupales, producidos por enfermedad mental, dentro de las escuelas.
También hay que considerar la declinación del orden democrático en las organizaciones educativas, tratando de rescatar, desde el punto de vista filosófico, el valor del concepto de “experiencia” como modo de supervivencia institucional.
¿Por qué “la experiencia” de asistir a la escuela es un valor que hay que rescatar? Porque esa “experiencia” es lo que va a fundar la posibilidad de que los jóvenes participen del proceso escolar. La “experiencia” quiere decir que cuando los niños y jóvenes van a las escuelas deben sentir que ese lugar les pertenece, que ellos participan y que registran que su presencia y su palabra tienen valor, tanto como para modificar esa realidad. No es posible que ellos queden fuera del proceso educativo y perciban que nada de lo que dicen puede llegar a modificar lo que ocurre en las aulas. Para esto deben considerarse propuestas concretas de trabajo en el aula, tales como la conformación de los Consejos de Aula y los Nuevos Acuerdos de Convivencia Grupal. Estrategias que, pensamos, deberán implementarse desde el nivel inicial.
Ante la magnitud que está tomando la violencia social proyectada dentro del ámbito escolar, es necesario proponer una serie de políticas y estrategias de reducción de daños como herramientas concretas para los docentes y los profesionales de la educación.
Las políticas y estrategias de reducción de daños son procedimientos y recursos que, al implementarse, tienden a reducir el daño que provoca la violencia social que irrumpe en la escuela. La reducción de la violencia, y de los daños que ella provoca, implica reforzar las escuelas como ámbito de pertenencia de los jóvenes -no el sistema educativo, porque esa será una tarea de la que se tendrá que ocupar el Estado-. Esto nos permite fijar nuestra posición frente a las propuestas de mediación escolar, las que, en su mayoría, no han podido resolver, hasta el momento, la temática de la violencia en las escuelas.
En resumen, es esta una invitación que planteamos, no sólo a los docentes, sino a todo aquel que esté involucrado en la educación y en el porvenir de los niños. En definitiva, es una invitación a reconquistar la experiencia democrática para los chicos y los jóvenes. Y para eso hay un trabajo por hacer. El 1er. Congreso sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas que, bajo el lema “La decadencia de la autoridad”, estamos impulsando para octubre de este año, se propone como un espacio de pensamiento y trabajo en relación a lo expuesto hasta aquí.
Cabe recordar que la Convención Internacional sobre los derechos del Niño es un instrumento que, en nuestro país, tiene rango constitucional desde 1994. Está ahí. Sólo hace falta que nos la apropiemos y que finalmente le demos fundamento y contenido a la letra de estas nuevas leyes, intentando, así, comprometer a una juventud responsable y con palabra propia.
(*) Psicólogo. Director de Estudios para la infancia y Presidente del Comité Organizador del 1er. Congreso sobre Conflictos y Violencia en las Escuelas: “La decadencia de la autoridad” que se desarrollará del 8 al 10 de octubre de 2009 en la Facultad de Derecho, UBA. Más información en www.escuelayviolencia.com.ar
domingo, 20 de diciembre de 2009
¿Formar profesionales, investigadores y docentes con retazos de ciencia en fotocopias?
Columnista: María Irma Marabotto
Publicado en: http://www.fundec.org.ar
En el sistema universitario nunca se profundizó el debate en relación con la bibliografía a disposición de estudiantes y profesores. Hoy asistimos a la posibilidad de formar profesionales universitarios en base a un puñado de fotocopias, o con algunos módulos en la mala educación a distancia. O en el otro extremo programas saturados de grandes bibliografías inhallables que nadie consulta, sólo para conformar a los evaluadores institucionales.
¿Existe alguna posibilidad de iniciar a los alumnos universitarios en la investigación por este camino? ¿O el despertar de la actitud investigativa lo vamos a despachar sin más para el posgrado, formando en el grado a profesionales acríticos, consumidores de bibliografía básica e instrumental? ¿De trozos de texto sin contexto?
Históricamente se fueron imponiendo criterios de buena práctica en las universidades consideradas líderes en el sistema, que oficiaban de estándar para las demás. Luego todo se fue corrompiendo junto con el avance de las nuevas formas de gestionar la información que surgieron de la mano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, y las dificultades económicas recurrentes que afectan tanto a las personas como a las instituciones.
Con la creación de la CONEAU y la implantación de procesos de acreditación de carreras de grado y posgrado, la autorización de nuevos proyectos de universidades y los procesos de Evaluación Externa, fueron incorporándose algunos criterios muy generales a los documentos orientadores elaborados por dicho organismo para cada caso,.
Estos criterios se complementaron con recomendaciones verbales, muchas veces sin unidad de enfoque, expresadas por distintos actores en ocasión de talleres y evaluaciones concretas. En síntesis, existe una cierta casuística, respetada sólo por las instituciones de fuerte tradición académica o que promueven las mejores prácticas, pero no una norma que especifique qué atributos debería contener una "buena" bibliografía.
Hemos intentado relevar cuáles serían las reglas respetadas por la mayoría de los actores representantes de la mejor tradición y la buena práctica docente, para luego aportar algunos aspectos especialmente cualitativos, que consideramos que no son suficientemente claros o tenidos en cuenta a la hora de establecer criterios sobre el tema, de profunda repercusión en la calidad de la formación universitaria.
Los criterios más claros y coincidentes que hemos encontrado con alguna vigencia entre los diversos actores son:
1. La existencia de bibliografía adecuada es considerada un parámetro muy importante ante la aprobación de una nueva carrera o cualquier proceso de evaluación institucional o de acreditación.
2. Una institución podría considerar que tiene una situación adecuada en relación al uso de bibliografía si:
a. Su fondo bibliográfico abarca toda la bibliografía señalada como obligatoria en los Programas de todas las asignaturas de una carrera.
b. Existe suficiente número de ejemplares para satisfacer el funcionamiento razonable de la Biblioteca en relación al número de estudiantes matriculados en la carrera.
c. Posee un conjunto suficiente de obras de consulta que permitan la profundización del estudio.
d. Incluyen tanto libros como revistas científicas fundamentales para el área de la carrera.
e. Posee bibliografía reciente. Este tema está también ligado a la actualización de los Programas, en relación al criterio 1. También varía en relación al campo científico, ya que en Ciencias Exactas y Naturales hay avances y cambios significativos continuamente, pero en Ciencias Sociales y Humanidades muchas veces es necesario también poseer bibliografía considerada "clásica" y de suma importancia.
f. El acceso a bases de datos es importante pero en actuaciones recientes tanto la Secretaría de Políticas Universitarias como la CONEAU han señalado la importancia de disponer de ejemplares de libros para facilitar el estudio a los alumnos en temas básicos de su carrera.
3. Los criterios para satisfacer la bibliografía necesaria para los profesores y la investigación siguen otros parámetros, ya que es difícil que una biblioteca universitaria posea toda la bibliografía que pueda necesitarse en investigación. Para estos casos se considera pertinente facilitar el acceso a bases de datos internacionales, y sobre todo la utilización de los denominados "centros de referencias", que son organismos donde pueden consultarse repertorios bibliográficos y solicitar la obtención del artículo científico de interés del investigador. Estos centros gestionan la adquisición del material. El centro de referencia más importante, perteneciente al CONICET y abierto a cualquier investigador de cualquier institución es el CAICYT, que realiza búsquedas bibliográficas y gestiona la obtención del material mediante el cobro de un moderado arancel.
4. En relación a los tipos de bibliografía, tampoco hay acuerdo unánime en el sistema universitario. En relación a los Programas de asignaturas, hay dos criterios mayoritarios en uso. Uno divide a la bibliografía en básica y complementaria y otro en obligatoria y de consulta. En realidad son diferencias de denominación adoptadas indistintamente por diversas universidades en su normativa interna sobre presentación de programas, pero aluden a lo mismo. La bibliografía básica u obligatoria es la que contiene el conocimiento fundamental para promover la asignatura y la bibliografía complementaria o de consulta es la destinada a la ampliación en relación a temas específicos o a la profundización de los temas fundamentales.
5. Desde una perspectiva cualitativa, y a fin de brindar criterios orientadores para la gestión académica de unidades académicas en educación, tanto universitaria como superior, creemos útil clarificar la existencia de diversos tipos de bibliografía en relación a su carácter más o menos científico. En este caso podemos hablar de:
- Obras de divulgación: destinadas a iniciarse en el conocimiento de la existencia de un campo sobre el que no se tiene ningún conocimiento previo. No son de utilidad en el nivel universitario.
- Obras básicas: generalmente son manuales o compendios destinados a la enseñanza universitaria que resumen el estado del arte en un campo disciplinar. Son las utilizadas mayormente por los estudiantes en carreras de grado y las que las editoriales universitarias publican en mayor cantidad. Generalmente sus autores son titulares de cátedras universitarias nacionales o extranjeras.
- Obras científicas: son las que se dedican en profundidad a un tema específico, dan cuenta de una teoría determinada o discuten críticamente los últimos avances del conocimiento en un campo. Están destinadas a especialistas, se publican generalmente en su idioma de origen o en inglés y circulan en ámbitos restringidos a los expertos de un tema.
- Papers, artículos: son trabajos científicos que se publican en revistas y dan cuenta de los últimos avances de la investigación en un campo y su discusión en la comunidad científica. Estas revistas se denominan científicas cuando cuentan con referato, o sea un Comité Científico integrado por expertos de relevancia en un campo que seleccionan y aprueban los trabajos a publicar.
Para finalizar estas reflexiones creemos necesario realizar algunas consideraciones acerca del uso de fotocopias en la enseñanza universitaria. La utilización de fotocopias es una práctica instalada entre los estudiantes en nuestro país producto de las dificultades económicas de acceso a la bibliografía que algunos sectores del sistema universitario transformaron en un negocio rentable y profundizaron la crisis de la industria editorial nacional en los últimos años.
Es una práctica que deberíamos combatir desde la universidad, ya que la reproducción es un delito cuando se organiza desde la cátedra, y profundiza la escasez de publicaciones destruyendo la viabilidad de las editoriales dedicadas a los libros de uso académico, tanto en la docencia como en la investigación.
Además la utilización de capítulos sueltos, muchas veces sin conocimiento de la estructura de la obra y las intenciones del autor, promueve un aprendizaje descontextualizado y con escasa comprensión del significado del texto.
Deberíamos concientizar a nuestros estudiantes acerca de la necesidad de formar su biblioteca personal como futuros profesionales, despertando vocaciones para la investigación y también para la docencia en el ámbito de la educación superior. Al mismo tiempo sería el único camino posible para prepararlos para el mundo de posgrado, que si no, corre el riesgo de languidecer sin vuelo académico transformándose lentamente en una instancia más de capacitación.
Publicado en: http://www.fundec.org.ar
En el sistema universitario nunca se profundizó el debate en relación con la bibliografía a disposición de estudiantes y profesores. Hoy asistimos a la posibilidad de formar profesionales universitarios en base a un puñado de fotocopias, o con algunos módulos en la mala educación a distancia. O en el otro extremo programas saturados de grandes bibliografías inhallables que nadie consulta, sólo para conformar a los evaluadores institucionales.
¿Existe alguna posibilidad de iniciar a los alumnos universitarios en la investigación por este camino? ¿O el despertar de la actitud investigativa lo vamos a despachar sin más para el posgrado, formando en el grado a profesionales acríticos, consumidores de bibliografía básica e instrumental? ¿De trozos de texto sin contexto?
Históricamente se fueron imponiendo criterios de buena práctica en las universidades consideradas líderes en el sistema, que oficiaban de estándar para las demás. Luego todo se fue corrompiendo junto con el avance de las nuevas formas de gestionar la información que surgieron de la mano de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, y las dificultades económicas recurrentes que afectan tanto a las personas como a las instituciones.
Con la creación de la CONEAU y la implantación de procesos de acreditación de carreras de grado y posgrado, la autorización de nuevos proyectos de universidades y los procesos de Evaluación Externa, fueron incorporándose algunos criterios muy generales a los documentos orientadores elaborados por dicho organismo para cada caso,.
Estos criterios se complementaron con recomendaciones verbales, muchas veces sin unidad de enfoque, expresadas por distintos actores en ocasión de talleres y evaluaciones concretas. En síntesis, existe una cierta casuística, respetada sólo por las instituciones de fuerte tradición académica o que promueven las mejores prácticas, pero no una norma que especifique qué atributos debería contener una "buena" bibliografía.
Hemos intentado relevar cuáles serían las reglas respetadas por la mayoría de los actores representantes de la mejor tradición y la buena práctica docente, para luego aportar algunos aspectos especialmente cualitativos, que consideramos que no son suficientemente claros o tenidos en cuenta a la hora de establecer criterios sobre el tema, de profunda repercusión en la calidad de la formación universitaria.
Los criterios más claros y coincidentes que hemos encontrado con alguna vigencia entre los diversos actores son:
1. La existencia de bibliografía adecuada es considerada un parámetro muy importante ante la aprobación de una nueva carrera o cualquier proceso de evaluación institucional o de acreditación.
2. Una institución podría considerar que tiene una situación adecuada en relación al uso de bibliografía si:
a. Su fondo bibliográfico abarca toda la bibliografía señalada como obligatoria en los Programas de todas las asignaturas de una carrera.
b. Existe suficiente número de ejemplares para satisfacer el funcionamiento razonable de la Biblioteca en relación al número de estudiantes matriculados en la carrera.
c. Posee un conjunto suficiente de obras de consulta que permitan la profundización del estudio.
d. Incluyen tanto libros como revistas científicas fundamentales para el área de la carrera.
e. Posee bibliografía reciente. Este tema está también ligado a la actualización de los Programas, en relación al criterio 1. También varía en relación al campo científico, ya que en Ciencias Exactas y Naturales hay avances y cambios significativos continuamente, pero en Ciencias Sociales y Humanidades muchas veces es necesario también poseer bibliografía considerada "clásica" y de suma importancia.
f. El acceso a bases de datos es importante pero en actuaciones recientes tanto la Secretaría de Políticas Universitarias como la CONEAU han señalado la importancia de disponer de ejemplares de libros para facilitar el estudio a los alumnos en temas básicos de su carrera.
3. Los criterios para satisfacer la bibliografía necesaria para los profesores y la investigación siguen otros parámetros, ya que es difícil que una biblioteca universitaria posea toda la bibliografía que pueda necesitarse en investigación. Para estos casos se considera pertinente facilitar el acceso a bases de datos internacionales, y sobre todo la utilización de los denominados "centros de referencias", que son organismos donde pueden consultarse repertorios bibliográficos y solicitar la obtención del artículo científico de interés del investigador. Estos centros gestionan la adquisición del material. El centro de referencia más importante, perteneciente al CONICET y abierto a cualquier investigador de cualquier institución es el CAICYT, que realiza búsquedas bibliográficas y gestiona la obtención del material mediante el cobro de un moderado arancel.
4. En relación a los tipos de bibliografía, tampoco hay acuerdo unánime en el sistema universitario. En relación a los Programas de asignaturas, hay dos criterios mayoritarios en uso. Uno divide a la bibliografía en básica y complementaria y otro en obligatoria y de consulta. En realidad son diferencias de denominación adoptadas indistintamente por diversas universidades en su normativa interna sobre presentación de programas, pero aluden a lo mismo. La bibliografía básica u obligatoria es la que contiene el conocimiento fundamental para promover la asignatura y la bibliografía complementaria o de consulta es la destinada a la ampliación en relación a temas específicos o a la profundización de los temas fundamentales.
5. Desde una perspectiva cualitativa, y a fin de brindar criterios orientadores para la gestión académica de unidades académicas en educación, tanto universitaria como superior, creemos útil clarificar la existencia de diversos tipos de bibliografía en relación a su carácter más o menos científico. En este caso podemos hablar de:
- Obras de divulgación: destinadas a iniciarse en el conocimiento de la existencia de un campo sobre el que no se tiene ningún conocimiento previo. No son de utilidad en el nivel universitario.
- Obras básicas: generalmente son manuales o compendios destinados a la enseñanza universitaria que resumen el estado del arte en un campo disciplinar. Son las utilizadas mayormente por los estudiantes en carreras de grado y las que las editoriales universitarias publican en mayor cantidad. Generalmente sus autores son titulares de cátedras universitarias nacionales o extranjeras.
- Obras científicas: son las que se dedican en profundidad a un tema específico, dan cuenta de una teoría determinada o discuten críticamente los últimos avances del conocimiento en un campo. Están destinadas a especialistas, se publican generalmente en su idioma de origen o en inglés y circulan en ámbitos restringidos a los expertos de un tema.
- Papers, artículos: son trabajos científicos que se publican en revistas y dan cuenta de los últimos avances de la investigación en un campo y su discusión en la comunidad científica. Estas revistas se denominan científicas cuando cuentan con referato, o sea un Comité Científico integrado por expertos de relevancia en un campo que seleccionan y aprueban los trabajos a publicar.
Para finalizar estas reflexiones creemos necesario realizar algunas consideraciones acerca del uso de fotocopias en la enseñanza universitaria. La utilización de fotocopias es una práctica instalada entre los estudiantes en nuestro país producto de las dificultades económicas de acceso a la bibliografía que algunos sectores del sistema universitario transformaron en un negocio rentable y profundizaron la crisis de la industria editorial nacional en los últimos años.
Es una práctica que deberíamos combatir desde la universidad, ya que la reproducción es un delito cuando se organiza desde la cátedra, y profundiza la escasez de publicaciones destruyendo la viabilidad de las editoriales dedicadas a los libros de uso académico, tanto en la docencia como en la investigación.
Además la utilización de capítulos sueltos, muchas veces sin conocimiento de la estructura de la obra y las intenciones del autor, promueve un aprendizaje descontextualizado y con escasa comprensión del significado del texto.
Deberíamos concientizar a nuestros estudiantes acerca de la necesidad de formar su biblioteca personal como futuros profesionales, despertando vocaciones para la investigación y también para la docencia en el ámbito de la educación superior. Al mismo tiempo sería el único camino posible para prepararlos para el mundo de posgrado, que si no, corre el riesgo de languidecer sin vuelo académico transformándose lentamente en una instancia más de capacitación.
Entre Ríos, educación en el año 2010.-
El 2.010 será un año bisagra para el sistema educativo (Publicado por Víctor Hugo Hutt, Secretario General, AGMER Seccional Uruguay, en http://www.agmeruruguay.com.ar )
Dentro de 10 años la mayoría de los actuales gobernantes no estarán en sus actuales puestos, el Gobernador seguramente no será Gobernador y la Presidente del Consejo General de Educación seguramente no estará trabajando en Educación.
Pero los actuales docentes seguirán siendo docentes o serán jubilados docentes y los actuales estudiantes serán estudiantes de la Escuela Pública o sus hijos se educarán en la Escuela Pública.
Este aparente juego de palabras en realidad lo que intenta explicar es par quiénes la Escuela Pública es importante y para quienes es solo un lugar transitorio o de paso.
El problema radica en que dentro de 10 años solo algunos de los actuales actores sufrirán las consecuencias las decisiones de los que hoy definen la política educativa. Por esto es que hoy debemos exigir políticas educativas que detengan el deterioro irreversible que se está produciendo en la escuela pública y me refiero solo a uno de los aspectos críticos que muestran los datos de la realidad: La falta de jóvenes que eligen la carrera docente, esta es una realidad que ya se traduce en la falta de docentes en varios departamentos, en los cuales se debe recurrir a permitir el trabajo de docentes en incompatibilidad, ejerciendo doble cargo, lo que implica disminución de la prestación educativa y condiciones laborales de sobrecarga laboral y con un sueldo menor por el segundo cargo. Esta situación se ve forzada por dos razones: la falta de docentes y la imposibilidad de sostener una familia con un sueldo docente.
Las estadísticas de ingreso y egreso de las carreras docentes muestran claramente, para quién quiera verlo, que esta situación de falta de docentes se profundizará dentro de 5 o 10 años y decimos que es irreversible porque cuando esta situación se profundice hasta hacerse insostenible no habrá posibilidades de dar una respuesta en el corto plazo, deberán cambiar abruptamente las políticas y de cumplirse esto además deberán pasar varios años para revertir esa realidad.
Pero dentro de 5 o 10 años los actuales funcionarios que toman las decisiones sobre el sistema educativo, seguramente ya no estarán en el sistema educativo.
Esta realidad exige una respuesta urgente, inmediata, que tienda a favorecer la carrera docente para hacerla atractiva a los jóvenes que tienen que decidir sus futuras profesiones. No se podrá revertir este deterioro si el cargo testigo se mantiene con un sueldo legal de $ 698 más una suma en negro para lograr el salario mínimo nacional.
Es necesario para la provincia y también para la nación que se implemente en forma urgente una decisiva política de blanqueo y recuperación del valor adquisitivo del salario docente y paralelamente se creen becas que faciliten el acceso de los jóvenes a las carreras docentes.
Es necesario que esta decisión se tome ahora, antes de finalizar el año 2.009, no se puede esperar al tironeo a que nos tiene acostumbrado el gobierno para el mes de marzo de 2.010, es necesario que hoy los jóvenes que terminan su educación secundaria sean atraídos por las carreras docentes.
El gobierno provincial seguramente se estará preparando para invertir la menor suma de dinero en la recomposición salarial para los trabajadores de la educación y si logra su objetivo estará dando otro paso importante hacia la destrucción del futuro del sistema educativo entrerriano. Es necesario que hoy anuncie la legalización del salario docente y un porcentaje de recomposición salarial que tendrá que ser superior al 40 %, porque tiene que abarcar la pérdida de salario desde septiembre de 2.008, debe sumarse la recuperación anual más el año y medio que traemos de atraso.
Se ha escuchado a algunos funcionarios reivindicar como un éxito haber disminuido el porcentaje de acatamiento a los paros docentes, sin importarles haber recurrido a reducir aún más los insuficientes salarios con el castigo de los descuentos, con esa clase de funcionarios en el sistema educativo, con esa única política como objetivo, el futuro será muy difícil y será necesario que todos los que dependemos del sistema educativo, fundamentalmente la clase trabajadora toda, cuya formación de sus hijos no tiene otra alternativa junto a los trabajadores de la educación que estuvimos, estamos y estaremos siempre en la escuela, unamos nuestro reclamo para enfrentar estas políticas destructivas.
Más allá de que un funcionario declare en los medios que la masa salarial descontada mensualmente es de 400 mil pesos, sabemos que esa cifra no es real, en la mayoría de los meses la principal política educativa ha sido quitar de la masa salarial entre 3 y 5 millones de pesos a través de los descuentos. ¿Quién puede festejar este resultado?, ¿Quién puede considerarse exitoso con esta política?
Compañeros docentes, estudiantes, padres, futuros padres, el futuro del sistema educativo depende de lo que se haga hoy, si quienes deciden no lo toman con responsabilidad debemos involucrarnos para ejercer nuestro poder ciudadano y revertir estas políticas de destrucción del futuro de la escuela pública entrerriana y argentina.
Dentro de 10 años la mayoría de los actuales gobernantes no estarán en sus actuales puestos, el Gobernador seguramente no será Gobernador y la Presidente del Consejo General de Educación seguramente no estará trabajando en Educación.
Pero los actuales docentes seguirán siendo docentes o serán jubilados docentes y los actuales estudiantes serán estudiantes de la Escuela Pública o sus hijos se educarán en la Escuela Pública.
Este aparente juego de palabras en realidad lo que intenta explicar es par quiénes la Escuela Pública es importante y para quienes es solo un lugar transitorio o de paso.
El problema radica en que dentro de 10 años solo algunos de los actuales actores sufrirán las consecuencias las decisiones de los que hoy definen la política educativa. Por esto es que hoy debemos exigir políticas educativas que detengan el deterioro irreversible que se está produciendo en la escuela pública y me refiero solo a uno de los aspectos críticos que muestran los datos de la realidad: La falta de jóvenes que eligen la carrera docente, esta es una realidad que ya se traduce en la falta de docentes en varios departamentos, en los cuales se debe recurrir a permitir el trabajo de docentes en incompatibilidad, ejerciendo doble cargo, lo que implica disminución de la prestación educativa y condiciones laborales de sobrecarga laboral y con un sueldo menor por el segundo cargo. Esta situación se ve forzada por dos razones: la falta de docentes y la imposibilidad de sostener una familia con un sueldo docente.
Las estadísticas de ingreso y egreso de las carreras docentes muestran claramente, para quién quiera verlo, que esta situación de falta de docentes se profundizará dentro de 5 o 10 años y decimos que es irreversible porque cuando esta situación se profundice hasta hacerse insostenible no habrá posibilidades de dar una respuesta en el corto plazo, deberán cambiar abruptamente las políticas y de cumplirse esto además deberán pasar varios años para revertir esa realidad.
Pero dentro de 5 o 10 años los actuales funcionarios que toman las decisiones sobre el sistema educativo, seguramente ya no estarán en el sistema educativo.
Esta realidad exige una respuesta urgente, inmediata, que tienda a favorecer la carrera docente para hacerla atractiva a los jóvenes que tienen que decidir sus futuras profesiones. No se podrá revertir este deterioro si el cargo testigo se mantiene con un sueldo legal de $ 698 más una suma en negro para lograr el salario mínimo nacional.
Es necesario para la provincia y también para la nación que se implemente en forma urgente una decisiva política de blanqueo y recuperación del valor adquisitivo del salario docente y paralelamente se creen becas que faciliten el acceso de los jóvenes a las carreras docentes.
Es necesario que esta decisión se tome ahora, antes de finalizar el año 2.009, no se puede esperar al tironeo a que nos tiene acostumbrado el gobierno para el mes de marzo de 2.010, es necesario que hoy los jóvenes que terminan su educación secundaria sean atraídos por las carreras docentes.
El gobierno provincial seguramente se estará preparando para invertir la menor suma de dinero en la recomposición salarial para los trabajadores de la educación y si logra su objetivo estará dando otro paso importante hacia la destrucción del futuro del sistema educativo entrerriano. Es necesario que hoy anuncie la legalización del salario docente y un porcentaje de recomposición salarial que tendrá que ser superior al 40 %, porque tiene que abarcar la pérdida de salario desde septiembre de 2.008, debe sumarse la recuperación anual más el año y medio que traemos de atraso.
Se ha escuchado a algunos funcionarios reivindicar como un éxito haber disminuido el porcentaje de acatamiento a los paros docentes, sin importarles haber recurrido a reducir aún más los insuficientes salarios con el castigo de los descuentos, con esa clase de funcionarios en el sistema educativo, con esa única política como objetivo, el futuro será muy difícil y será necesario que todos los que dependemos del sistema educativo, fundamentalmente la clase trabajadora toda, cuya formación de sus hijos no tiene otra alternativa junto a los trabajadores de la educación que estuvimos, estamos y estaremos siempre en la escuela, unamos nuestro reclamo para enfrentar estas políticas destructivas.
Más allá de que un funcionario declare en los medios que la masa salarial descontada mensualmente es de 400 mil pesos, sabemos que esa cifra no es real, en la mayoría de los meses la principal política educativa ha sido quitar de la masa salarial entre 3 y 5 millones de pesos a través de los descuentos. ¿Quién puede festejar este resultado?, ¿Quién puede considerarse exitoso con esta política?
Compañeros docentes, estudiantes, padres, futuros padres, el futuro del sistema educativo depende de lo que se haga hoy, si quienes deciden no lo toman con responsabilidad debemos involucrarnos para ejercer nuestro poder ciudadano y revertir estas políticas de destrucción del futuro de la escuela pública entrerriana y argentina.
domingo, 22 de noviembre de 2009
Presentación
La idea de publicar un blog, tiene que ver con la disposición particular en compartir experiencias en el campo educacional con colegas de diferentes partes del mundo.
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